Cineforum

Cineforum en el Olivo, Psicoterapia Humanista, el próximo viernes día 25 a las 19.30h. En esta ocasión la proyección será “Tenemos que hablar de Kevin”: la introyección del des-amor del entorno.

Si algo queda claro al visionar esta cinta es que ciertamente tenemos mucho de qué hablar. ¿Cómo se explica la ingente cantidad de actuaciones agresivas que cortejan a la sociedad de la opulencia y el confort superlativo?

Por chocante que parezca “l´enfant” de nuestros días se encuentra adolecente del sostén obligado que debiera prestar el cuidador primario para permitir procesar las situaciones que exceden su capacidad psíquica. El predominio de las relaciones parentofiliales de carácter simétrico (o peor aún, de simetrías invertidas) dejan al hijo en una deriva pulsional, privándolo de su posibilidad de humanización.

En la era de prevalencia tecno-comunicativa la paradoja es que en el ámbito interpersonal decae la habilidad por excelencia del ser humano, a saber, el uso intencional y reflexivo de la palabra. La cultura mass media prepondera lo visible sobre lo inteligible, lo cual nos exilia a la soledad electrónica y a la deflación de todas las interacciones domésticas. El hommo sapiens como animal simbólico corre el riesgo de involucionar hacia un exiguo hommo videns (G. Sartori).

Existe una necesidad imperiosa desde el inicio de la vida de comunicarnos y si no lo podemos hacer  por la sofisticación del lenguaje simbólico, la psique encuentra formas primitivas y evacuativas de declararse. Pero sólo podemos significar a través de la mirada de un otro primero que nos presta ese balbuceo inaugural (anterior a cualquier vocablo), que permite que la lengua se haga cuerpo y por tanto el advenimiento real del hijo. La subjetividad surge al ser vistos y nombrados (espejados). Es esta operación la que permitirá el acceso al mundo del lenguaje, como eminentemente humano.

Cuando el cuidador no es suficientemente bueno (D. Winnicott), cuando éste no puede acomodarse a las necesidades psíquicas del hijo, cuando fracasa en prestarse como receptáculo en un primer periodo de dependencia omnímoda, cuando la intrusión del que debiera cuidar es sorpresiva, pretérita o abrumadora se arruina toda posibilidad de confianza y por tanto la capacidad de creer y crear,… concurre en su lugar el odio.

Inocular amor como madre no es algo que pueda reducirse al mero instinto natural (por mucho que surgieran los mitos en que se apoyan las revistas de bebitos). Requiere previamente la plasticidad de integrar los múltiples pliegues ambivalentes de la identidad, que nunca cesa de erigirse redondamente.

La película que os proponemos circunda y exhibe las consecuencias de estas ausencias.

Kevin es el fruto de un enamoramiento vertiginoso entre dos profesionales, independientes y exitosos en sus sendos trabajos. Un hijo incómodo que sorpresivamente complica la vida de Eva que apenas ha tenido si quiera tiempo para representarse como madre y de un padre-niño que resta importancia a toda demanda de su compañera.

Más información de la película en: www.filmaffinity.com/es/film504482.html

Para esta ocasión contaremos como presentadora de la película con la valiosa participación de Francisca Santos Rosa (Técnico de Punto de Encuentro de la Comunidad de Madrid).